
Para alcanzar el éxito, debes ver las situaciones desde otra perspectiva. Evita estas actitudes y conviértete en un gran empresario.
Probablemente lo más importante que aprendí cuando era chico fue la Ley de Murphy: Todo lo que puede salir mal saldrá mal. El Principio de Peter, el cual dice que: Todos eventualmente llegan al nivel de su propia incompetencia, es esencialmente la Ley de Murphy para el mundo empresarial. El título del libro es: “El Principio de Peter: Porqué las cosas siempre salen mal.”
Tal vez pienses que Murphy y Peter era cínicos o al menos fatalistas, pero no lo eran. Sé lo que estás pensando: ¡Qué negativo! Este hombre tiene mala suerte, está deprimido o es un pesimista. Al contrario mis amigos. Tal vez soy un poco pesimista, pero en realidad soy muy suertudo.
La verdad es que las cosas siempre salen mal…bajo ciertas circunstancias. A través de los años, he identificado cuáles son esas condiciones y algunas de ellas son muy similares a los siete pecados capitales. No, no copié y pegué.
Culpabilidad. Crecí en Brooklyn donde la culpa es una forma de vida. Actualmente cuando veo a un policía, mi primer instinto es ¿Qué estoy haciendo mal? Lo chistoso es que cuando te sientes culpable, suenas culpable y te ves culpable. Aunque hayas hecho algo malo o no, todos van a pensar que sí y te tratarán de acuerdo a ello, ya sea como criminal o sin tenerte confianza.
No importa lo que hagas, no pongas excusas. Siempre suena como “El perro se comió mi tarea.”
Inconsciencia. Es lo que hacemos la mayoría del tiempo, hablar, distraídos, sin enfoque. Cuando haces las cosas mal, puedes rastrearlo al decir, escribir o hacer algo muy tonto porque no estabas poniendo atención.
Yo te aconsejo que escuches y pienses, luego hables y actúes. En ese orden.
Superioridad. Resulta que pensar que eres especial y serlo son dos cosas muy diferentes. Aquellos que piensan que tienen todas las respuestas nunca las tienen. A la gente le gusta verlos caerse de sus caballos, lo que normalmente pasa.
Yo debería saberlo. De joven me creía un sabelotodo, hasta a mí me molestaba. Siempre he escuchado que saber lo poco que conoces es una señal de sabiduría. Eso es bueno porque, en este punto, estoy seguro de que no sé nada.
Celos. Parece muy obvio en retrospectiva, pero pasé mucho tiempo pensando que la vida era un juego de 1-0. En otras palabras, que para que yo ganara, alguien más tenía que perder.
La comparación está bien a veces, pero no como un estilo de vida. Algunos de los errores más grandes que he cometido involucran hundirme en un abismo oscuro y profundo.
Un CEO una vez me dio una gran oportunidad, pero me arrepentí porque quería estar en sus zapatos. Estuve mal y me costó una fortuna. ¿Aprendí mi lección? No.