¿Qué motiva a los prospectos a hacer negocios contigo? Una pista: no es tu tecnología, tu rapidez de respuesta o tu marketing.
Sabes por qué tu cliente acaba de comprarte? ¿Sabes por qué ese cliente te contrató? Piensa en ello. ¿Qué fue lo que realmente marcó una diferencia?
¿Fue por tu excelente uso de la tecnología? Quizás. Siempre has sido un buen vendedor. Usas las aplicaiones móviles más novedosas para monitorear tus actividades y predecir tus ventas. Y todo eso está muy bien. De hecho, es algo que en la actualidad se espera de un emprendedor o vendedor. Y, en efecto, te ayudó a conseguir la venta. Pero no fue lo que realmente logró cerrarla.
¿Fue tu efectividad de respuesta? Puede que sí. Siempre estás revisando tus emails y buzones de voz y respondiendo rápidamente a tus prospectos. Nunca llegas tarde a una reunión. Incluso tienes alertas en tu calendario para realizar llamadas importantes o darle seguimiento a alguna pregunta. Nadie puede acusarte de no responder a tiempo. Eres responsivo. Y eso contribuyó a aterrizar un cliente. Pero no fue el factor decisivo.

